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Así lo señaló el concejal Gonzalo Nieva en diálogo con Punto Uno al referirse a la ordenanza recientemente aprobada que buscará intervenir en situaciones de conflictividad social, prevenir prácticas irregulares y reforzar el cuidado de los espacios públicos.

“Últimamente en la ciudad incrementó de manera exponencial situaciones de violencia social en diversos aspectos, tanto en la gestión de las calles como en el cuidado de los espacios públicos”, explicó el edil.

Según detalló, la creación de esta guardia surge de situaciones que se repiten en la vida diaria de los salteños: “cuando uno va a jugar al fútbol 5, cuando va a un espectáculo, cuando va a comer algo, se ha encontrado con prácticas irregulares que rayan lo extorsivo y que inclusive rayan con la configuración de delitos”.

Nieva hizo hincapié en que se trata de un cuerpo estrictamente civil, sin funciones policiales, pero con un rol activo en la prevención: “sabemos que la competencia originaria en materia de seguridad le corresponde a la provincia, pero el municipio también tiene que empezar a intervenir en cuestiones de cuidado de espacios públicos, justamente para la prevención y la disuasión de estas situaciones que se dan en la cotidianidad”.

El concejal remarcó que el proyecto se nutre directamente de las denuncias de los propios vecinos: “nos hicimos eco de varias denuncias y de situaciones que generan un perjuicio y son los vecinos los que empiezan a demandar la intervención del municipio”.

En ese sentido, puso como ejemplo la recuperación de espacios como la Plaza Alvarado: “Hoy la plaza cambió completamente, césped, iluminación, juegos, elementos de gimnasia… alguien tiene que cuidarlo porque lamentablemente siempre hay alguien que vandaliza”.

Y subrayó el rol complementario respecto a la Policía: “un llamado al 911 es recargar a una policía provincial. Entiendo a la guardia urbana como un complemento y como una prevención más que nada”.

 

Trapitos y prácticas extorsivas

Dijo que el fenómeno de los trapitos “se ha pasado de una práctica donde se pedía a voluntad a una práctica casi extorsiva donde ya le han puesto valor a estas prácticas, contraviniendo cualquier tipo de normativa, y eso es lo que se busca desalentar”.

“Hablamos de una guardia de proximidad, de prevención y de disuasión, porque estas prácticas migran, mutan, cambian de lugar, y se necesita un cuerpo que tenga esa misma capacidad de adaptación”, dijo.

Nieva detalló que la ordenanza se apoya en tres ejes centrales: “se prevé formación, capacitación y exámenes psicofísicos, porque hay que tener un perfil adecuado para intervenir en situaciones de conflictividad social”.

En ese sentido consideró que es necesario “utilizar la tecnología para fortalecer el cuidado de los espacios públicos” y “potenciar las redes que ya existen, vecinos unidos, grupos de alerta, mesas de trabajo en CIC, para generar un trabajo articulado”.