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Así lo dijo el intendente de la ciudad, quien participó junto al vicegobernador Antonio Marocco de la ceremonia que marcó la finalización del Triduo de Pontificales en honor al Señor y la Virgen del Milagro.

La celebración fue presidida por el arzobispo de Salta, monseñor Mario Antonio Cargnello, quien dio la bienvenida a los presentes y compartió un mensaje de reflexión en el marco de la solemnidad.

 “Cada año, la carga del corazón de cada uno es la misma y es distinta. Ser de Dios te obliga a mirar la realidad como es y a aceptar que sos y existís con los demás. No se pueden negar los vínculos con los otros”, expresó en su homilía, e invitó a los fieles a vivir la fe como un compromiso de fraternidad y unidad.

Junto al gobernador, Gustavo Sáenz, el jefe comunal acompañó a la comunidad salteña en uno de los momentos más significativos de las festividades, que precede a la renovación del Pacto de Fidelidad con los Santos Patronos. La misa contó con la presencia de vecinos, instituciones y autoridades que se sumaron a la oración colectiva.

 

Marocco: el pacto significa compromiso

En la ceremonia que completa el Triduo de Pontificales, Monseñor Mario Cargnello expresó la intención de propiciar una ciudad a la medida del hombre.

"No se puede solo", dijo el arzobispo, llamó a ser un servidor, y explicó que "el pacto marca eso", en referencia al compromiso de fe que todos los años renovamos los salteños.

“Fué un mensaje inspirador, el de Cargnello, en este tiempo del Milagro que los salteños, y cada vez más visitantes, tenemos la suerte de poder vivir, para renovar no solo un pacto de fé, sino también de compromiso con valores indispensables, por lo profundamente humanos”, dijo el vice gobernador.