Gobierno de Salta
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Ayer martes inició el Triduo de Pontificales comenzó con la misa estacional en honor a la Solemnidad de la Bienaventurada Virgen del Milagro. “Las mujeres salteñas prolongan, y con ella los hombres, la fe de María atravesando la cultura de nuestro pueblo”, manifestó el arzobispo Mario Cargnello durante la ceremonia religiosa.

El gobernador Gustavo Sáenz, acompañado por su esposa Elena Cornejo participó en la Catedral Basílica de la primera jornada del Triduo de Pontificales que como todos los años se celebra por las festividades en honor al Señor y la Virgen del Milagro.

La misa estacional fue oficiada por monseñor Mario Cargnello quien destacó que en esta primera jornada se celebra la Solemnidad de la Bienaventurada Virgen del Milagro: “María es la estrella encendida de la esperanza que nos impulsa a construir un mañana mejor”, dijo.

Recordando el lema de las Festividades de este año “Milagro, camino de esperanza, testimonio y fidelidad”, Cargnello se refirió a los peregrinos que llegan “mostrando una experiencia de vida que se expresa en el caminar juntos”.

Así como “María del Milagro, se hace camino con el pueblo de Salta desde el origen de la devoción”,  “las mujeres salteñas son las que prolongan nuestra cultura de la fe”, dijo el arzobispo y mencionó a los enfermos y muertos por la pandemia, donde “María fue la estrella de la esperanza”.

Cargnello destacó que se cumplen 120 años de la coronación de la Virgen del Milagro, y anunció que el 25 de este mes de septiembre, las imágenes de nuestros Santos Patronos, el Señor y la Virgen del Milagro, serán entronizadas en la Basílica de San Felipe en Roma, “creando un vínculo único entre Salta y la Ciudad Eterna”, consideró.

Durante estos días se recuerda la intercesión milagrosa de la Virgen y la protección del Santo Cristo Crucificado durante los temblores que azotaron la región en 1692.

 

Tras la pandemia

“La experiencia vivida durante la pandemia pone en el corazón la necesidad de vivirla a la vida, y la expresión elocuente de la vida es el camino”, expresó Cargnello ante los miles de peregrinos que se congregaron en la Catedral Basílica. “Uno percibe esa experiencia de vida que se expresa y se alimenta en el caminar juntos”, agregó.

Haciendo alusión al lema del Milagro como “un camino de testimonio y de fraternidad”, sostuvo: “María es la que camina (…) La marca de la fe fue su respuesta a la palabra de Dios. María guardaba lo que sucedía en su corazón y lo maduraba en el encuentro con la palabra de Dios”.

“El corazón de María está atravesado por la palabra de Dios, y la Virgen fue creciendo no como una mujer remisa”, continuó para luego afirmar que “la Virgen fue todo lo contrario a una mujer sometida, era una mujer que buscó, que creció y que compartió la fe”.

“María del Milagro es la bandera de la fe del pueblo de Salta”, enfatizó Cargnello para luego apuntar: “Al amparo de nuestra señora, mujeres y hombres, familias, en cualquier trabajo, en la casa o en la vida pública, cosiendo o tomando decisiones, enseñando en escuelas y universidades, las mujeres salteñas prolongan, y con ella los hombres, la fe de María atravesando la cultura de nuestro pueblo, y hoy sigue siendo así”.

En este punto, enfatizó: “Cuando empezó la pandemia nos preguntábamos, manoteando ideologías, ¿Qué va a pasar con la fe del pueblo? Ustedes nos muestran que la fe no ha muerto, ustedes nos exigen que, como iglesia de Cristo, sigamos alimentando la fe de un pueblo que se dignifica en el encuentro con el Señor y la Virgen”.

“La fe nos da certezas, se convierte en una esperanza que moviliza, por eso se camina”, puntualizó el Obispo y aseguró: “Esto no es querer imponer, desde la Iglesia, una cristiandad que ya pasó. Es respetar la fe de nuestro pueblo, no rebajar la calidad del creyente, porque el buen creyente, no tengan miedo los que no creen, es un buen ciudadano o debe serlo”.