La dirigencia sindical anticipa una participación “multitudinaria” para el próximo 7 de agosto, cuando se haga la tradicional movilización “paz, pan, techo, tierra y trabajo”.
El objetivo central es rechazar el decreto presidencial 70/23 que promueve un "incalculable daño a los derechos y la calidad de vida de millones de argentinos".
Además de desistir de participar del diálogo social, en la última reunión de la conducción de la CGT se anunció que los gremios de la central obrera serán parte de la tradicional marcha “pan, paz, trabajo”, que todos los 7 de agosto organizan los movimientos sociales en el día de San Cayetano, patrono del trabajo.
Luego de aceptar reunirse con el secretario de Trabajo Julio Cordero, los referentes dialoguistas de la central obrera sorprendieron con su decisión de retirarse de cualquier mesa de negociación, en especial al confirmarse la reglamentación de la vuelta de Ganancias sin ningún tipo de consenso.
A la tradicional jornada se sumarán además las dos fracciones de la CTA, junto a la mesa de organismos de Derechos Humanos, confirmando un mosaico de distintos sectores que reclamarán por mejores condiciones para los trabajadores formales e informales, ganando nuevamente las calles luego de los dos paros nacionales realizados contra las políticas del gobierno libertario.
Incluso, en algunos sectores creen que esta jornada será “el tercer paro de hecho”, el primero desde que se aprobó la Ley Bases, hoja de ruta de la gestión de Javier Milei. La dirigencia anticipa que será una marcha “multitudinaria” y esperan que las fuerzas de seguridad respeten la voluntad de movilizarse, un mensaje a la ministra Patricia Bullrich.
La decisión de la CGT de sumarse a la jornada del próximo 7 de agosto le da a la tradicional marcha por el trabajo una potencia importante. A los tradicionales pedidos de “pan, paz, trabajo”, este año los movimientos sociales nucleados en la UTEP le sumaron los reclamos de “tierra y techo”, conformando una protesta general contra las políticas libertarias.
En una Argentina, marcaron en el documento consensuado entre las entidades participantes, “7 de cada 10 pibes y pibas están en la pobreza”. Por eso, “movilizaremos para visibilizar la grave situación de emergencia alimentaria, social y laboral”.
“En un gran marco de unidad enfrentamos la persecución a las organizaciones populares, el ataque a las y los trabajadores en su conjunto, el explícito negacionismo y desprecio por los avances logrados en las políticas de Memoria, Verdad y Justicia, la grave situación de nuestros jubilados y la falta de acceso a medicamentos de los pacientes oncológicos; el proceso creciente de cierre de las pymes y la consecuente ola de despidos en el sector privado y estatal, el desfinanciamiento de la ciencia, la escuela y universidad pública, la situación desfavorable de los clubes de barrio y la entrega de nuestra soberanía y recursos a partir del DNU y la Ley Bases”, recalcaron en el texto.
Por su parte, la CTA Autónoma también confirmó su participación, luego de una reunión de su Comisión Ejecutiva Nacional, que contó con la presencia del secretariado general y secretarios generales de sindicatos nacionales de todo el país. Allí, luego de un informe sobre la situación económica, política y social del país, se habló de “la avanzada que está realizando el gobierno de Javier Milei en términos de reducción de derechos, pérdida de puestos de trabajo, reducción del salario, falta de entrega de alimentos, represión a la protesta social”. La central que lidera Hugo “Cachorro” Godoy marcó claramente que esta jornada “es la continuidad del plan de lucha” iniciado desde diciembre pasado. En este sentido, ATE anunció un paro para sumarse a la movilización.
Además, la central obrera definió profundizar la campaña de firmas para la derogación y anulación del DNU 70/23 y el intento de Milei de “continuar gobernando por decreto”. Para ello, el próximo 14 de agosto se realizará una jornada de lucha en todo el país contra el DNU con mesas y gazebos en las plazas de las ciudades más importantes y lugares de trabajo para concientizar a la población. “Esto tendrá su corolario durante los primeros días de septiembre cuando se lleve a cabo una masiva movilización al Congreso de la Nación para la presentación de las firmas”, anticipó la entidad.
Contrapunto
La marcha del próximo 7 de agosto comienza a calentar los ánimos, y hubo un interesante contrapunto entre el líder camionero Hugo Moyano y un vocero de la Iglesia Católica. El cotitular de la CGT recalcó que “más allá de pedirle a San Cayetano, será una jornada de protesta en paz y multitudinaria”. “Los reclamos son: La recesión, los despidos, contra la reforma laboral, en contra que los trabajadores paguen ganancias, para que se entregue los alimentos a los comedores y merenderos”, explicó Moyano, referente del sector combativo de la central obrera.
En tanto, desde la iglesia trataron de desligarse de la jornada. “San Cayetano no es un santo de un partido político o de un sector social, es un santo de todos, por eso los invito especialmente, dado que está en las entrañas más profundas de la fe de nuestro pueblo, a que el 7 de agosto, si podemos, vayamos al santuario de Liniers, a la parroquia San Cayetano en Belgrano, o a cualquier otra parroquia en la que esta su imagen”, dijo el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, durante la misa semanal.