Punto Uno
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Bienvenida la política. Bienvenido el debate en la escena pública, la exposición y la confrontación de ideas. Bienvenida la capacidad y la voluntad de involucrar a la sociedad en la vida institucional de la provincia.

Por Antonio Marocco (*)

Bienvenidos los plenarios en la legislatura y las rondas de diálogo político con todos los partidos y las organizaciones sociales. Es necesario y oportuno. La sociedad lo viene reclamando hace tiempo.

En el mundo están emergiendo nuevas formas de liderazgo, nuevas ideas sobre la cultura, el trabajo y el progreso; nuevos paradigmas para el desarrollo y la gobernanza.

La política no puede estar ajena: ya nadie tolera la política demagógica y la especulación. La sociedad ya no disculpa a los que un día dicen una cosa y al otro día hacen otra: a las marionetas de las encuestas, a los opinólogos de manual.

La sociedad está activa e involucrada. Hablando lisa y llanamente, la gente no come vidrio.

Resulta que quienes hasta ayer decían que las PASO no eran necesarias, o que solo eran una gran encuesta y que les costaban muy caras al Estado, ahora dicen que las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias son el santo grial de la ley electoral.

Está perfecto que la gente cambie de parecer, de opinión y evolucione su pensamiento: es lo que pasa cuando uno crece.

Lo que no está bien visto es forzar las interpretaciones de la realidad de acuerdo a la conveniencia personal. Eso es deshonestidad intelectual.

Soy de los que cree que las normativas de las elecciones provinciales deben ser modificadas. En primer lugar, porque en Salta rige una Ley Electoral diseñada por la dictadura que debe ser reemplazado por uno más moderno, progresista, que prevea más y mejores herramientas de participación ciudadana con inclusión tecnológica.

En segundo lugar, en términos de eficiencia para el Estado, debemos construir un mejor diseño electoral para Salta.

Nadie podría estar en desacuerdo. Necesitamos que los mejores cuadros de todas las fuerzas políticas dediquen su tiempo completo a gestionar soluciones concretas para las demandas de la sociedad y no a elucubrar permanentemente campañas proselitistas.

Dicho esto, también creo que -así como fue oportuno el debate y la sanción de la nueva Constitución a fines del 2021- hoy es necesario pensar en una ley electoral transitoria y de consenso, y posteriormente impulsar un debate más amplio y profundo, pero que esté alejado del calendario de los comicios.

Como referencia inmediata, vale destacar que la experiencia de las elecciones de medio término sin PASO fue exitosa: los propios dirigentes de la oposición destacaron el esfuerzo y el éxito de este Gobierno por garantizar el proceso democrático en medio de la gestión de la pandemia. Ni hablar de cómo el conjunto de la sociedad valoró, en medio de la crisis, el ahorro económico que significó para el Estado la suspensión de las primarias.

La participación ciudadana fue contundente en las urnas. Eso fue posible porque previamente los partidos políticos se vieron obligados a recuperar el debate interno, la búsqueda de consensos y la renovación dirigencial.

En las elecciones pasadas, tanto en el Senado como en la Cámara de Diputados y en los concejos deliberantes se incorporaron nuevos y valiosos dirigentes, que se acercaron a la política electoral por primera vez.

Considero que justamente, al no haber PASO, estas figuras pudieron ser las emergentes de construcciones colectivas sólidas, que comprendieron las demandas de la sociedad, que priorizaron un proyecto político común, que impulsaron liderazgos representativos y competitivos.

En el sentido contrario, sin contenido, sin debate y sin consensos, las PASO terminan siendo explotadas como una mera herramienta de posicionamiento personal, sustituyendo el esfuerzo y el valor de los proyectos y las ideas colectivas.

Tampoco tienen sentido las PASO si se utilizan para beneficiar artificialmente a un espacio político que en la realidad cotidiana carece de vida institucional, no está en contacto con la sociedad, no tiene debate interno, está intervenido o es incapaz de construir consensos robustos entre sus dirigentes.

(*) Columna emitida por FM Aries el 5 de mayo de 2022.